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La Reunión Especializada de Cooperativas del MERCOSUR

Con fecha 10 de octubre del 2001 el GMC resolvió crear la Reunión Especializada de Cooperativas del MERCOSUR (RECM), como órgano con representación gubernamental de los cuatro Estados Parte, que actúa en coordinación con las entidades privadas del sector cooperativo de carácter nacional de cada país. La resolución 35/01 de la XLIII Reunión del GMC, celebrada en Montevideo, creó este órgano siguiendo la recomendación 05/99 del Foro Consultivo Económico Social (FCES).

En la práctica, esto se traduce en un funcionamiento bipartito, con la presencia de los máximos órganos estatales vinculados al cooperativismo y las confederaciones respectivas. Este órgano no dio lugar a la creación de estructuras burocráticas, sino a la institucionalización de una situación preexistente que en los hechos expresaba la voluntad de trabajo común entre los órganos gubernamentales nacionales de la región con responsabilidad en materia cooperativa, y en coordinación con las organizaciones nacionales representativas del sector.

Objetivos

La Reunión Especializada de Cooperativas del MERCOSUR se planteó como objetivos: armonizar y perfeccionar la legislación; eliminar las asimetrías en aspectos referidos a registro, fiscalización, materia tributaria, definición del acto cooperativo; unificar la base de datos con información general; y coordinar y cooperar en políticas de promoción, formación, asistencia técnica y capacitación, para lo que se establecen líneas de trabajo específicas
relacionadas con la asistencia técnica entre organismos gubernamentales.

La institucionalidad lograda permite una efectiva articulación —que armoniza aspectos legislativos y productivos— y la complementación de actividades productivas y/o de servicios, así como el desarrollo de espacios comunes y recursos del sector y de los Estados. Con relación al GMC se ha establecido un nexo de actuación que permite retroalimentar el sistema al tomar decisiones, lo que redunda en una inserción positiva y dinamizadora de todo el proceso de profundización del MERCOSUR.

El proceso de creación

Los movimientos cooperativos de la región han actuado coordinadamente, promoviendo la actividad empresarial y social como parte de una acción consciente de cooperación entre cooperativas. Cumplen así con el sexto principio aprobado por el Congreso de Manchester de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), aprobado formalmente en 1995.

Sectorialmente, las cooperativas de ahorro y crédito y los bancos cooperativos del Cono Sur tienen un comité regional, al igual que las cooperativas de trabajo asociado, consumo, seguros, salud, vivienda y agrarias. En ese
marco se coordinan planes de formación, intercambio, actividades comerciales comunes, etcétera.

Para profundizar este proceso se ha impulsado desde 1997 un exitoso programa de formación de dirigentes para los movimientos cooperativos de Uruguay y Paraguay, con financiamiento de la Unión Europea y del Centro Cooperativo Sueco (SCC), en el que se prevé la inclusión parcial de Argentina y Brasil. El programa se ha constituido en un referente obligado como auxiliar del proceso de coordinación e integración regional entre confederaciones.

Desde 1998 los movimientos cooperativos de la región, representados por sus confederaciones nacionales (CUDECOOP de Uruguay, CONPACOOP de Paraguay, CONINAGRO y COOPERAR de Argentina y, luego, OBC de Brasil), se han insertado progresivamente en el proceso de integración a través de su participación activa en el FCES. Es importante destacar que CUDECOOP y CONPACOOP ejercen la titularidad del Sector Diversos en los plenarios regionales, en tanto las otras organizaciones son alternas de asociaciones de consumidores. A partir de la X Reunión Plenaria Regional del FCES, en junio de 1999, y por acuerdo expreso, los movimientos cooperativos se expresan formalmente en común como Grupo Técnico de Enlace de las Cooperativas del MERCOSUR.

Los Estados Partes del MERCOSUR han reconocido y promovido mediante legislación nacional específica la actividad de las cooperativas y además han especializado a organismos encargados de la promoción y/o el control. Los organismos gubernamentales nacionales con responsabilidad en la materia comenzaron a actuar de hecho en coordinación con el Grupo Técnico de Enlace a los efectos de visualizar áreas de trabajo comunes y la mejor forma de encarar la integración de los sistemas cooperativos en el proceso de integración regional.

Se celebraron tres encuentros de Organismos Gubernamentales Nacionales y Confederaciones de Cooperativas del MERCOSUR. El primero se realizó en Buenos Aires los días 27 y 28 de junio del 2000, el segundo en Rio de Janeiro los días 5 y 6 de diciembre del 2000, en el marco del Encuentro del Cooperativismo Mundial RIOCOOP 2000, y el tercero en Asunción los días 14 y 15 de marzo del 2001. En el interés de institucionalizar este espacio dentro de la estructura formal del MERCOSUR, a través del FCES, se presentó esta propuesta al GMC como Recomendación 05/99 y se mantuvieron reuniones con los representantes de las cancillerías de todos los países integrantes del MERCOSUR a fin de avalar la propuesta. El tema se trató en la XLII Reunión Ordinaria del Grupo Mercado Común, desarrollada en Asunción los días 12 y 13 de junio del 2001, donde se valoró la propuesta del FCES. Finalmente, en la reunión de octubre del 2001 el GMC aprobó la creación de la Reunión Especializada en Cooperativas del MERCOSUR (RECM).

El movimiento cooperativo en el MERCOSUR

No siempre se entiende a las cooperativas como actores socioeconómicos de relevancia, y menos aún como capaces de desarrollar estrategias de incidencia sobre el entorno más allá de sí mismas. Sin embargo, el MERCOSUR encuentra en el movimiento cooperativo de sus Estados Parte un actor articulador de la sociedad civil, que en su actividad social, económica e institucional se viene transformando paulatinamente en un motor del desarrollo local más allá de las fronteras nacionales.

Las cooperativas tienen una importante presencia regional a través de sus más de 20 000 entidades con aproximadamente 19 millones de asociados, con una alta participación en el área agroalimentaria, la banca, los servicios públicos, los seguros, además de las relevantes experiencias cooperativas en la solución a la problemática de la vivienda, la distribución de alimentos, la salud y la generación de empleo productivo.

Tabla 1
Movimiento cooperativo en el MERCOSUR*1

* Datos aproximados al año 2009. Cooperativas organizadas en sistemas de representación
gremial y económica.

La presencia de las cooperativas en la región es significativa, tanto desde el punto de vista social como económico. Según datos del 2007, en Argentina existen unas doce mil cooperativas que agrupan a alrededor de nueve millones de asociados. En dicho país la implantación y el desarrollo del movimiento tienen una larga y rica trayectoria en muchos sectores. Se destaca especialmente la gran cantidad de cooperativas de servicios públicos, en áreas como la telefonía, la electricidad y el agua potable, así como los seguros y servicios financieros, especialmente en ciudades pequeñas y medianas de las provincias, donde también tienen fuerte presencia las cooperativas agrarias. Como elemento diferencial, debe consignarse que en el campo de la economía social también existe un movimiento mutualista desarrollado.

En Brasil hay oficialmente 7.672 cooperativas con 7.687.568 socios, pero la cifra real se eleva si se toma en cuenta la aparición de cooperativas aún no registradas y su rápida evolución en áreas urbanas. Han tenido particular peso económico y social las cooperativas agropecuarias o de otras ramas que se han conformado en torno a ese sector, y en los últimos tiempos se ha producido un verdadero salto en el desarrollo de las cooperativas urbanas, en especial las de trabajo asociado.

En Paraguay existen 1.121 cooperativas registradas, con 899.000 socios. Primero se consolidaron las cooperativas agropecuarias y, recientemente, el sector de ahorro y crédito (con servicios multiactivos) capta una porción importante del mercado financiero, tras las crisis de empresas tradicionales del sector. Tanto social como económicamente el cooperativismo se ha constituido en un relevante interlocutor en el plano social y contribuye decididamente a la cohesión social y el afianzamiento de la democracia.

En Uruguay se registran unas mil cooperativas con un millón de asociados (sobre una población de tres millones de habitantes). En sucesivas etapas se fueron incorporando nuevas modalidades cooperativas, como respuestas a cada momento histórico. Las más modernas expresiones resultan de procesos asociativos entre cooperativas de la misma o de distintas ramas. Se destaca allí el particular fenómeno del cooperativismo de vivienda en el sistema de ayuda mutua, por la calidad constructiva y de los servicios anexos y su capacidad de movilización social.

En Chile el movimiento cooperativo estuvo estigmatizado y férreamente controlado durante la dictadura, y fue ignorado en las políticas públicas activas hasta que asumió el gobierno de Michelle Bachelet. En la actualidad hay un decidido intento de reestructurar el rol del Estado y generar modernas políticas de supervisión y promoción. Se comienza a avizorar una nueva etapa de crecimiento basado en la tradición asociativa de un país donde hasta fines de los sesenta hubo una importantísima presencia socioeconómica de este sector.

En Venezuela hay unas siete mil cooperativas históricamente consolidadas y una fuerte promoción en su modalidad de trabajo asociado durante el gobierno de Chávez, y con continuidad en el actual gobierno de Maduro. El proceso está en construcción y redefinición continua y aún no se ha consolidado una política pública al respecto. El dinamismo del proceso lo hace sumamente interesante y lleno de oportunidades para el desarrollo de experiencias innovadoras.

Así, las cooperativas del MERCOSUR, aparecen como actores incuestionables de dinamización de la economía local y realizan un aporte considerable al desarrollo sustentable de las localidades, los países y la región.

Los movimientos cooperativos de la región: actores dinámicos y en desarrollo continuo

Las cooperativas en el MERCOSUR tienen una larga trayectoria de desarrollo autónomo y diversidad en la gestión de experiencias en las más variadas áreas de la economía. La flexibilidad organizativa y la vinculación efectiva al territorio fueron en general acompañadas por prácticas de honestidad y transparencia, debido a lo cual cuentan en su haber con un «capital intangible»: la credibilidad pública. Experiencias fallidas en general han operado como base para nuevas etapas de crecimiento vigoroso.

Hoy se encuentran en una etapa de reconversión, revisión de modelos y creación de nuevos espacios de acción, en los que el factor integración aparece como una guía rectora de todas las dimensiones de la actividad, estrechamente vinculado a una concepción amplia de la misión en tanto organizaciones de economía social responsables del desarrollo sustentable. Las cooperativas se han ido transformando paulatinamente en valiosos instrumentos de desarrollo local que recogen, organizan y aplican eficientemente el capital y los recursos de cada localidad. Coordinan entre sí, se integran en redes e intervienen en nuevas áreas de la economía nacional, y cooperan a escala regional a partir de la reestructura de las funciones del Estado. En estos últimos años han comenzado a actuar conjuntamente en el marco formal del MERCOSUR, a partir de sus instituciones representativas.

La visión gubernamental sobre los movimientos cooperativos

Los países miembros del bloque regional y los países asociados han reconocido históricamente en sus legislaciones nacionales la peculiaridad de este fenómeno de la economía social, para el cual han legislado y creado múltiples instancias de promoción y/o contralor. Las cooperativas son respetadas como un instrumento ineludible a la hora de garantizar la transparencia en los mercados, por cuanto evitan o compensan comportamientos oligopólicos que atentan contra la eficiencia de la economía y la igualdad de oportunidades y reafirman su característica de ser actores claves al analizar al territorio como un complejo de relaciones productivas, actores con poder sobre los recursos locales, identificados con el impacto de la globalización.

Sin embargo, en estos nuevos tiempos de integración, el MERCOSUR tiene una deuda pendiente: integrar en las políticas nacionales a los movimientos cooperativos en su real dimensión y potencialidad para colaborar en la transformación que la integración exige. Se mantiene la cultura institucional de consultar a sectores empresarios y sindicales, en tanto el movimiento cooperativo solo en estos últimos dos años ha comenzado a ser tomado en cuenta como actor especifico de consulta y aporte.

La acción de los movimientos en el plano regional

Como producto de los acuerdos intercooperativos en la región, también se están promoviendo actividades de transferencia tecnológica e intercambio de experiencias en sectores productivos y de servicios —vivienda, agro, trabajo asociado, servicios eléctricos y telefónicos, entre otros—. Además se han desarrollado importantes iniciativas económico-comerciales, tales como la coordinación en el sector apícola y la experiencia de la tarjeta de crédito regional cabal.

Tabla 2.
Organismos gubernamentales y movimientos cooperativos del MERCOSUR.

Hoy se presenta un nuevo desafío para el bloque regional en general y para la RECM en particular, con la incorporación de Venezuela como miembro pleno del bloque. En tal sentido, desde su lugar en el proceso de integración regional, las cooperativas trabajarán en pro de una incorporación beneficiosa para todas las partes. Con ese fin ya han establecido estrechos vínculos con la Secretaría Nacional de Cooperativas de Venezuela, órgano representativo del sector cooperativo en este país. La incorporación de la Superintendencia de Cooperativas de Venezuela (SUNACOOP) y del Departamento de Cooperativas del Ministerio de Economía de Chile (DECOOP), representa un avance significativo en la composición de actores dentro de la RECM. Esto supone un crecimiento cualitativo de la visión y la integración del quehacer asociativo de la región.

 

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